El Folclore Murciano en Educación Infantil: Identidad, patrimonio y didáctica
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Laura Martínez Gallego UNIVERSIDAD DE MURCIA |
Recibido: 20 de febrero de 2026 Aceptado: 24 de abril de 2026 |
Resumen
El folclore murciano constituye una dimensión fundamental del patrimonio cultural intangible de la Región de Murcia, representando tradiciones, músicas, danzas, juegos y expresiones orales profundamente arraigadas en la historia comunitaria. A pesar de su riqueza, la incorporación del folclore regional en la Educación Infantil ha sido poco sistematizada y su potencial pedagógico infrautilizado. Este artículo aborda el papel del folclore murciano como recurso educativo en la etapa de Educación Infantil, analizando su valor en la construcción de identidad cultural, el desarrollo de competencias lingüísticas, sociales y emocionales, y su integración en el currículo a través de experiencias significativas de aprendizaje. El estudio se basa en una revisión bibliográfica de investigaciones recientes sobre patrimonio cultural en educación, folclore infantil y pedagogías activas, junto con análisis de manifestaciones culturales murcianas. Los resultados apuntan a que el folclore puede contribuir de manera significativa a una educación contextualizada y a la transmisión intergeneracional de valores culturales en edades tempranas.
Palabras Clave: folclore murciano, Educación Infantil, patrimonio cultural, identidad regional, pedagogía.
Abstract
Murcian folklore constitutes a fundamental dimension of the intangible cultural heritage of the Region of Murcia, encompassing traditions, music, dances, games, and oral expressions deeply rooted in community history. Despite its richness, the incorporation of regional folklore into Early Childhood Education has been minimally systematized, and its pedagogical potential remains underutilized. This article examines the role of Murcian folklore as an educational resource in Early Childhood Education, analyzing its value in the construction of cultural identity, the development of linguistic, social, and emotional skills, and its integration into the curriculum through meaningful learning experiences. The study is based on a bibliographic review of recent research on cultural heritage in education, children's folklore, and active pedagogies, alongside an analysis of Murcian cultural manifestations. The findings indicate that folklore can significantly contribute to contextualized education and the intergenerational transmission of cultural values at early ages.
Key words: Murcian folklore, Early Childhood Education, cultural heritage, regional identity, pedagogy.
MARCO TEÓRICO
La Educación Infantil, como primera etapa del sistema educativo formal en España, se fundamenta en el desarrollo integral del niño mediante experiencias de aprendizaje significativas que integren aspectos cognitivos, lingüísticos, sociales y emocionales (Moreno-Vera et al., 2020). En este contexto, la inclusión del patrimonio cultural intangible —como el folclore regional— ofrece una oportunidad única para conectar las vivencias de los niños con las tradiciones y expresiones culturales propias de su comunidad.
El folclore murciano, entendido como el corpus de músicas, bailes, canciones, juegos y narraciones tradicionales que han sido transmitidos históricamente de forma oral y social, representa un patrimonio vivo que articula identidad, memoria colectiva y prácticas comunitarias (Requena, 2025). Esta riqueza cultural, sin embargo, no siempre ha sido valorada de forma explícita en los programas curriculares de Educación Infantil, lo que plantea la necesidad de reflexionar sobre su potencial educativo y sobre cómo integrarlo de manera sistemática en el aula.
El concepto de folclore se refiere a un conjunto de manifestaciones culturales tradicionales que son transmitidas socialmente, a menudo por medio de la oralidad, juegos, música y ritos comunitarios. Estas expresiones no sólo constituyen un legado histórico, sino que configuran prácticas vivas que favorecen la cohesión social y la identidad regional (Requena, 2025). En la Región de Murcia, estas manifestaciones incluyen variedades musicales como las jotas murcianas, parrandas o fandangos, así como festividades como la Fiesta de las Cuadrillas, declarada de interés turístico nacional y destacada por su relevancia etnológica local.
El folclore, en tanto patrimonio inmaterial, es un componente clave de la educación patrimonial, entendido como el proceso mediante el cual las escuelas integran elementos culturales locales en los aprendizajes de los estudiantes para favorecer la comprensión de su contexto y el reconocimiento de su entorno sociocultural (Moreno-Vera et al., 2020). Estudios sobre concepciones de patrimonio entre futuros docentes han evidenciado que, aunque existe un fuerte apego hacia el patrimonio tangible (monumentos o edificaciones), la valoración de elementos intangibles como festivales y tradiciones folclóricas es creciente y relevante para su incorporación educativa.
La recuperación y el uso del folclore en el aula de Educación Infantil no solo tiene un valor cultural, sino que constituye un recurso pedagógico potente para promover aprendizajes significativos. La literatura especializada sostiene que la incorporación de elementos del patrimonio inmaterial permite a los niños construir su identidad cultural, desarrollando un sentido de pertenencia hacia su comunidad desde edades tempranas (García et al., 2021). Al trabajar con canciones, danzas, juegos y cuentos tradicionales, los niños aprenden no solo contenidos lingüísticos y musicales, sino también valores, normas sociales y modos de interacción propios de su entorno cultural (Pérez Y Moreno, 2022).
Diversos estudios destacan que la educación patrimonial contribuye a la formación integral de los niños, al integrar el aprendizaje de competencias cognitivas, sociales y emocionales con la transmisión de valores culturales (Moreno Vera et al., 2020). En este sentido, el folclore se convierte en un vehículo para favorecer la creatividad, la empatía y la cooperación, a la vez que potencia la alfabetización inicial y la expresión artística. Por ejemplo, la dramatización de cuentos o la recreación de bailes tradicionales permite a los niños expresar emociones, interpretar roles y participar de manera activa en actividades grupales, fortaleciendo su desarrollo socioemocional (Requena, 2025).
Asimismo, la educación basada en el folclore permite establecer vínculos intergeneracionales, ya que los contenidos tradicionales suelen transmitirse oralmente por familiares o miembros de la comunidad. La participación de abuelos, músicos locales o narradores de cuentos ofrece experiencias de aprendizaje auténticas, enriqueciendo la comprensión de los niños sobre la cultura de su región y fomentando la valoración de los mayores como transmisores de conocimiento (Sánchez Ferra, 2025). Este enfoque contribuye también a la preservación del patrimonio cultural, evitando que las tradiciones locales se pierdan con el paso de las generaciones.
El folclore en el aula no se limita a la transmisión de conocimientos, sino que constituye una herramienta de mediación pedagógica que favorece la interdisciplinariedad. La música y la danza tradicionales, por ejemplo, pueden integrarse con áreas como el desarrollo lingüístico, las matemáticas (a través del ritmo y la medida) o la educación física (mediante la coordinación y el movimiento) (García et al., 2021). Los cuentos populares, por su parte, ofrecen contextos ideales para fomentar la comprensión lectora, la narración secuenciada y la creatividad literaria, a la vez que permiten reflexionar sobre valores éticos y conductas sociales.
La incorporación del folclore en la educación temprana también tiene un impacto positivo en la motivación y el interés por el aprendizaje. Las experiencias lúdicas basadas en canciones, juegos y dramatizaciones tradicionales generan un entorno activo y participativo, donde los niños se implican de manera natural y disfrutan del aprendizaje (Pérez & Moreno, 2022). Este enfoque coincide con las estrategias de aprendizaje activo promovidas por la pedagogía contemporánea, que prioriza la experiencia directa y la participación significativa frente a la memorización pasiva.
Por otra parte, la recuperación de tradiciones locales en el aula contribuye a fortalecer la diversidad cultural y la inclusión. Al trabajar con manifestaciones folclóricas de distintos municipios y comunidades de la Región de Murcia, los niños aprenden a valorar la diversidad dentro de su propia región, fomentando actitudes de respeto y tolerancia (Moreno Vera et al., 2020). Esta práctica también permite abordar de manera contextualizada conceptos como la identidad, la historia y la memoria colectiva, favoreciendo una educación integral y culturalmente sensible.
Además, la educación basada en el folclore contribuye a promover la creatividad y la innovación pedagógica. Los docentes que incorporan canciones, juegos y cuentos tradicionales en sus planificaciones no solo transmiten conocimientos, sino que también diseñan experiencias significativas que combinan aprendizaje y diversión. Este enfoque permite que los niños desarrollen habilidades de pensamiento crítico, resolución de problemas y expresión artística desde edades tempranas, reforzando su desarrollo integral (Sánchez Ferra, 2025).
En cuanto la etapa de Educación Infantil, que abarca desde el nacimiento hasta los seis años, enfatiza el aprendizaje a través de experiencias activas, lúdicas y significativas. Este enfoque coincide con la pedagogía patrimonial, que propone utilizar los elementos culturales del entorno para construir aprendizajes interdisciplinarios que conecten al alumnado con su identidad y entorno social (Requena, 2025).
En esta etapa, la narración de cuentos, la música, el juego tradicional y la dramatización constituyen estrategias didácticas eficaces que favorecen la adquisición de lenguaje, la expresión emocional, la socialización y la creatividad —competencias clave en el desarrollo infantil temprano—. Integrar folclore regional en estas estrategias puede fortalecer no sólo el sentido de pertenencia, sino también aspectos fundamentales del currículum educativo.
En cuanto a la música tradicional de Murcia, se caracteriza por una amplia diversidad de géneros que reflejan la historia sociocultural de la región y las influencias de diversas civilizaciones, como la influencia árabe y castellana que se evidencia en los ritmos y estructuras musicales. Una de las formas más emblemáticas es la Jota murciana, con variantes como la Jota de la Huerta o la Jota del Rincón, bailes participativos que representan, a través de su ritmo y movimiento, las costumbres de sus comunidades de origen. De manera similar, las parrandas murcianas son formas de danza tradicional con un ritmo marcado y participación colectiva, que han sido preservadas por agrupaciones folclóricas locales.
Además, las Fiesta de las Cuadrillas en Barranda constituye un ejemplo vivo de cómo el folclore se celebra y se transmite de generación en generación, a través de música, danza y convivencia comunitaria (Sánchez Ferra, 2025). Este evento no sólo tiene valor cultural sino también educativo, porque involucra directamente a jóvenes y niños en prácticas tradicionales y festividades colectivas.
No obstante, el folclore murciano también incluye cuentos tradicionales, refranes y juegos que han sido transmitidos oralmente por generaciones. Aunque los registros sistemáticos de estos materiales varían, trabajos etnográficos y colecciones locales han documentado historias, canciones y prácticas que forman parte de la tradición popular (Sánchez Ferra, 2025). Además, la literatura oral, como fábulas o cuentos populares recogidos en la cuenca del río Mula, constituye un patrimonio narrativo que ofrece múltiples posibilidades educativas.
METODOLOGÍA
La incorporación del folclore regional en la Educación Infantil no debe limitarse a actividades aisladas, sino estructurarse como una propuesta pedagógica que permita a los niños vivenciar, comprender e interpretar las tradiciones culturales de su comunidad. A continuación, se presentan tres propuestas didácticas desarrolladas con detalle, integrando fundamentos teóricos y ejemplos concretos de aplicación en el aula.
La música, la canción y las narraciones folclóricas poseen un valor intrínseco para el desarrollo del lenguaje en la infancia. La repetición de rimas, coplas y refranes tradicionales favorece la adquisición de vocabulario, la comprensión auditiva y la estructuración de frases, mientras que los juegos que acompañan a muchas de estas expresiones fomentan la interacción social y el desarrollo comunicativo.
Integrar canciones tradicionales murcianas, como jotas o parrandas, en actividades diarias de aula puede proporcionar un contexto natural para practicar habilidades lingüísticas. De igual manera, la dramatización de cuentos folclóricos locales facilita a los niños la expresión oral, la memoria narrativa y la comprensión de secuencias temporales, alineándose con los principios del currículo de Educación Infantil.
La participación de los niños en actividades vinculadas al folclore regional ayuda a reforzar su sentido de identidad cultural y pertenencia comunitaria. Eventos como el Bando de la Huerta Infantil, celebrado tradicionalmente en Murcia con desfiles, música, trajes y actividades festivas, brindan oportunidades directas para que los niños experimenten y reconozcan sus tradiciones desde edades tempranas.
La inclusión de este tipo de experiencias en contextos educativos permite que los niños comprendan que las manifestaciones culturales no sólo existen fuera del aula, sino que forman parte de su vida cotidiana y colectiva.
El folclore regional también ofrece oportunidades para trabajar valores como la cooperación, la empatía, el respeto por la diversidad y la participación comunitaria. Las actividades grupales de canto y baile tradicional fomentan la socialización y la colaboración entre los estudiantes, así como el respeto por las normas y el ritmo grupal.
Además, muchas expresiones folclóricas están ligadas a emociones, ritos estacionales o festejos comunitarios, lo que posibilita a los educadores abordar temas emocionales y sociales de manera transversal, promoviendo la competencia socioemocional en la etapa infantil.
La colaboración con asociaciones culturales, grupos folclóricos y familias es clave para garantizar una enseñanza auténtica y significativa del folclore murciano. Estudios han señalado que la participación familiar y comunitaria en la educación infantil potencia los resultados de aprendizaje y la valoración de prácticas culturales locales (Moreno-Vera et al., 2020). Invitar a músicos tradicionales, narradores de cuentos populares o participar en festivales locales permite a los niños experimentar el folclore de manera directa, reforzando así tanto las competencias académicas como las sociales y culturales.
Para integrar efectivamente el folclore murciano en el currículo de Educación Infantil, se pueden implementar diversas estrategias didácticas que respeten las características de los niños de esta etapa.
Lectura y dramatización de cuentos populares murcianos
Una de las estrategias más eficaces para vincular el folclore con el currículo de Educación Infantil es la lectura y dramatización de cuentos tradicionales. Las narraciones populares, especialmente aquellas transmitidas de forma oral, contienen elementos culturales, morales y simbólicos que enriquecen la experiencia educativa del alumnado. El uso de cuentos folklóricos en el aula favorece no solo el desarrollo de la comprensión lingüística, sino también la construcción de significados culturales compartidos (Rohmat, 2025).
La dramatización —una técnica que combina la narración oral con la representación escénica— permite a los niños convertirse en agentes activos de su aprendizaje. Al dramatizar historias tradicionales murcianas, los niños internalizan estructuras narrativas y relacionan las secuencias de la historia con acciones físicas, lo cual facilita la comprensión y retención del contenido (Requena, 2025). Por ejemplo, una narración sobre faenas agrícolas o leyendas del campo puede ser dramatizada con la participación de grupos de niños que asumen roles como agricultores, animales o elementos naturales, contextualizando de forma vivencial elementos del folclore local.
Además, esta clase de actividades fomenta la expresión oral espontánea, el uso creativo del lenguaje y la mejora de la autoestima y confianza comunicativa al asumir roles y expresarse frente a sus compañeros. Desde un punto de vista pedagógico, la dramatización no solo desarrolla habilidades lingüísticas, sino también competencias sociales como la cooperación, la escucha activa y la toma de turnos.
Finalmente, la lectura y dramatización pueden extenderse a actividades artísticas complementarias. La elaboración de ilustraciones, la creación de escenarios con materiales reciclables o la confección de pequeños títeres permiten integrar áreas como plástica, música y expresión corporal, fortaleciendo así un enfoque interdisciplinar en el aula.
Canto y movimiento
La música folclórica constituye un componente esencial del patrimonio intangible, y su uso pedagógico en Educación Infantil tiene efectos significativos en la adquisición del lenguaje, el desarrollo motriz y la memoria auditiva. Las canciones tradicionales murcianas, como las variantes rítmicas de jota o fandangos adaptadas a los más pequeños, ofrecen oportunidades para trabajar aspectos lingüísticos y corporales de manera integrada (Atayev, 2021).
Cuando se incorpora el canto dentro de rutinas diarias —por ejemplo, al iniciar la jornada, durante momentos de transición o como parte del juego — los niños fortalecen su capacidad de atención y memoria fonológica, ya que deben seguir patrones melódicos, ritmos y secuencias de palabras repetidas (Atayev, 2021). Estas prácticas son especialmente relevantes en edades tempranas, donde la musicalidad y la rima funcionan como puentes naturales hacia la adquisición del lenguaje hablado y la lectura posterior.
El elemento del movimiento añadido al canto —a través de gestos, pasos de baile sencillos o acompañamientos con instrumentos infantiles como panderetas o maracas— favorece la coordinación motora gruesa y fina, así como la expresión corporal. Estos aspectos no solo son esenciales para el desarrollo físico, sino que también fomentan la integración sensorial y la capacidad de sincronizar acciones con estímulos auditivos (Rodríguez Casillas, 2024).
Educadores pueden diseñar secuencias de actividades donde la música tradicional no sea solo un acompañamiento, sino el centro de experiencias de aprendizaje: por ejemplo, organizar “círculos musicales” donde los niños canten y se muevan en torno a una coreografía sencilla inspirada en patrones de fiestas tradicionales, o utilizar las letras de canciones para explorar vocabulario vinculado con la naturaleza, los oficios o las festividades locales. Estas actividades fortalecen tanto el sentido de pertenencia cultural como la coordinación y la socialización activa en grupo (Rodríguez Casillas, 2024).
Juegos tradicionales
Los juegos tradicionales constituyen un elemento esencial del folclore, ya que reflejan dinámicas sociales, valores comunitarios y formas de interacción propias de una comunidad. Incorporar estos juegos en la Educación Infantil no solo preserva la memoria cultural, sino que también facilita el aprendizaje activo, la cooperación y el desarrollo de habilidades sociales (Baltymova & Pangereyev, 2023). Los juegos pueden adaptarse de forma lúdica para el contexto escolar, por ejemplo, recreando dinámicas asociadas a fiestas populares murcianas como juegos de relevos inspirados en la huerta, rondas de manos acompañadas de canciones tradicionales o “carreras de cucharas” que rememoren actividades festivas locales. El valor pedagógico de estas actividades radica en su capacidad para promover interacción social respetuosa: los niños deben negociar reglas, esperar turnos, compartir materiales y colaborar para que el juego tenga sentido colectivo.
Además de su función lúdica, los juegos tradicionales facilitan el desarrollo cognitivo. Las reglas, secuencias y patrones de juego estimulan la memoria de trabajo, el razonamiento lógico, la atención sostenida y la resolución de problemas simples, al tiempo que los niños interpretan e internalizan nociones de orden, secuencia y espacio. Por ejemplo, juegos donde los niños deben seguir una secuencia de movimientos o decorar un espacio siguiendo un patrón musical implican procesos cognitivos complejos presentados de forma atractiva y significativa.
Integrar juegos tradicionales también permite vincular otras áreas del currículo. A través del juego se puede trabajar vocabulario específico (palabras del folclore, nombres de instrumentos), conceptos matemáticos básicos (conteo de turnos, ritmo y medida) y aspectos sociales (trabajo en equipo, liderazgo y empatía). Este enfoque hace que el folclore no sea solo un contenido cultural estático, sino un vehículo para múltiples aprendizajes que responden a las necesidades globales del desarrollo infantil (Moreno-Vera et al., 2020).
Las tres propuestas —lectura y dramatización de cuentos, canto y movimiento, y juegos tradicionales— se sustentan en la investigación contemporánea que reconoce el valor del folclore como recurso educativo integral. El uso de narrativas culturales mejora la competencia lingüística, la música promueve habilidades cognitivas y motrices, y los juegos tradicionales fortalecen las relaciones sociales y la comprensión de reglas
Para su implementación efectiva, los docentes deben planificar actividades contextualizadas y progresivas, que consideren la edad, los intereses y las experiencias previas de los niños. También es recomendable involucrar a la comunidad educativa y a las familias, ya que muchas de estas tradiciones se mantienen vivas a través de la participación intergeneracional en festividades y celebraciones locales.
Asimismo, documentar y evaluar las experiencias de aula —mediante registros escritos, grabaciones o portafolios de los niños— permite ajustar las propuestas y asegurar que estas actividades no se limiten a un momento festivo, sino que formen parte de una pedagogía activa y culturalmente significativa.
CONCLUSIONES
La integración del folclore murciano en la Educación Infantil no debe verse como una simple adición de contenidos culturales aislados, sino como una oportunidad para enriquecer la experiencia educativa de los niños mediante la contextualización de aprendizajes y la articulación entre escuela, patrimonio cultural y comunidad. La revisión de literatura sobre el folclore como recurso pedagógico en educación musical y cultural sugiere que estas prácticas pueden fortalecer no sólo el desarrollo lingüístico y cognitivo, sino también la identidad, el respeto por la diversidad y la participación activa en la construcción de identidad colectiva (Requena, 2025).
Sin embargo, todavía existen retos importantes para su implementación sistemática, tales como la falta de formación docente específica en patrimonio cultural, la limitación de recursos educativos adaptados a la etapa infantil y la orientación curricular predominante hacia contenidos abstractos que muchas veces no articulan directamente con la realidad sociocultural local.
Asimismo, el folclore murciano representa un patrimonio cultural intangible de gran riqueza que puede ser integrado de manera efectiva en la Educación Infantil para favorecer el desarrollo integral de los niños a través de experiencias significativas. Las manifestaciones musicales, narrativas y festivas propias de la Región de Murcia (como jotas, parrandas, cuentos tradicionales y festividades locales) ofrecen oportunidades pedagógicas para el desarrollo del lenguaje, la socialización, la identidad cultural y la expresión emocional.
En definitiva, la Educación Infantil puede beneficiarse de estrategias didácticas activas —incluidas la dramatización, el canto, el juego y la colaboración comunitaria— que conecten el currículo escolar con las prácticas culturales locales. La colaboración con familias, asociaciones culturales y agentes comunitarios es fundamental para garantizar experiencias auténticas, enriquecedoras y culturalmente relevantes para los niños. Por tanto, el reconocimiento explícito del folclore murciano como recurso educativo promueve una educación contextualizada, sensible a la diversidad cultural y comprometida con la preservación del patrimonio cultural.
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