Normalización de la muerte en
Educación Infantil:
necesidades formativas y abordajes pedagógicos
|
Miranda Pérez Coll UNIVERSIDAD DE MURCIA |
Recibido: 25 de agosto de 2025 Aceptado: 10 de septiembre de 2025 |
Resumen
Este estudio analiza la percepción del profesorado de Educación Infantil sobre la conveniencia de normalizar la muerte como fenómeno natural dentro de la práctica educativa. A partir de un diseño cuantitativo descriptivo y de un cuestionario Likert de cinco ítems aplicado a siete docentes, se examinan tres ejes: la consideración de la muerte como realidad educable, las posibilidades de abordarla sin generar angustia y las necesidades de formación específica del profesorado. Los resultados evidencian un elevado nivel de acuerdo con la inclusión temprana de esta temática y un consenso absoluto sobre la necesidad de formación docente. Asimismo, se constata una percepción generalizada de insuficiencia formativa. Los hallazgos se interpretan a la luz de la literatura especializada y de trabajos publicados en RIIDICI, destacando la relevancia de la educación emocional, la planificación didáctica y el desarrollo de competencias socioemocionales para acompañar al alumnado en situaciones de pérdida. Se concluye que la pedagogía de la muerte requiere una incorporación curricular reflexiva, contextualizada y metodológicamente segura.
Palabras clave: pedagogía de la muerte; Educación Infantil; formación docente; educación emocional; duelo.
Abstract
This study examines Early Childhood teachers’ perceptions of the desirability of normalizing death as a natural phenomenon within educational practice. Using a descriptive quantitative design and a five-item Likert questionnaire administered to seven teachers, the paper explores three dimensions: death as a teachable reality, the possibility of addressing it without causing distress, and teachers’ specific training needs. The findings show a high level of agreement regarding the early inclusion of this topic and complete consensus on the need for teacher training. They also reveal a widespread perception of insufficient prior preparation. The results are interpreted in light of specialized literature and RIIDICI publications, highlighting the importance of emotional education, didactic planning, and socio-emotional competencies in supporting children through experiences of loss. The study concludes that death pedagogy should be incorporated into the curriculum through a reflective, contextualized, and methodologically safe approach.
Keywords: death pedagogy; Early Childhood Education; teacher training; emotional education; grief.
MARCO TEÓRICO
La muerte constituye una realidad inherente a la experiencia humana, pero su presencia en la educación formal sigue siendo limitada. La investigación sobre pedagogía de la muerte ha señalado que su exclusión curricular dificulta tanto la comprensión infantil de la pérdida como la intervención educativa en situaciones de duelo. Rodríguez Herrero, de la Herrán Gascón y Cortina Selva (2019) identifican antecedentes internacionales que justifican su incorporación pedagógica y advierten de la necesidad de superar su tratamiento exclusivamente reactivo o circunstancial.
En la etapa de Educación Infantil, esta necesidad adquiere una relevancia específica por el peso que tienen la educación emocional, el lenguaje simbólico y la construcción de significados básicos sobre la vida y la pérdida. En esta línea, Colomo Magaña, Gabarda Méndez, Cívico Ariza y Cuevas Monzonís (2021) constatan la práctica inexistencia de formación inicial en pedagogía de la muerte y proponen reforzar la preparación del futuro profesorado para abordar esta temática con rigor y sensibilidad.
Los trabajos publicados en RIIDICI refuerzan este diagnóstico. Pérez Coll (2024) pone de relieve que el profesorado reconoce la importancia de tratar la muerte en la primera infancia, pero percibe carencias notables de formación. Del mismo modo, García Mullois (2025) destaca la necesidad de estrategias pedagógicas específicas para trabajar el duelo en el aula, mientras que Pérez Coll (2025) subraya el valor de la colaboración escuela-familia como soporte complementario del acompañamiento emocional.
Desde una perspectiva convergente, Rabal Alonso y González Romero (2023), aunque centrados en aspirantes a docentes, muestran que la inteligencia emocional y la resiliencia se relacionan positivamente con el desempeño formativo. Esta aportación resulta pertinente para el presente estudio, ya que sugiere que las competencias socioemocionales del profesorado son también un factor clave cuando deben abordarse contenidos sensibles, sostener conversaciones difíciles o acompañar procesos de pérdida en el contexto escolar.
JUSTIFICACIÓN
El interés de esta investigación radica en la necesidad de analizar hasta qué punto el profesorado de Educación Infantil considera legítimo y pedagógicamente viable abordar la muerte como un contenido educativo. La persistencia del tabú social en torno a esta temática contrasta con la evidencia de que los niños se enfrentan, directa o indirectamente, a experiencias de pérdida, enfermedad y duelo desde edades tempranas. En consecuencia, disponer de datos sobre la percepción docente permite valorar el grado de apertura hacia su tratamiento didáctico y detectar necesidades formativas concretas.
Además, el estudio responde a una preocupación aplicada: la ausencia de recursos y marcos de actuación claros puede generar inseguridad profesional y favorecer intervenciones improvisadas. Analizar la percepción del profesorado contribuye, por tanto, a fundamentar futuras propuestas de formación, prevención y acompañamiento emocional en la escuela infantil.
OBJETIVOS
El objetivo general de este trabajo es analizar la percepción docente sobre la normalización de la muerte como fenómeno natural en Educación Infantil y sobre las necesidades formativas asociadas a su abordaje pedagógico.
De forma específica, se pretende: a) valorar el grado de acuerdo con la inclusión de la muerte como contenido educable; b) examinar la percepción sobre la posibilidad de tratarla sin generar angustia en el alumnado; c) identificar la necesidad de formación específica; y d) describir la valoración de la formación previamente recibida por el profesorado.
METODOLOGÍA
Se llevó a cabo un estudio cuantitativo de carácter descriptivo y corte transversal. El análisis se apoyó en un cuestionario de cinco ítems con formato Likert de cinco categorías de respuesta. Los porcentajes observados permiten identificar una muestra compuesta por siete docentes de Educación Infantil, cifra que se corresponde con el total de respuestas registradas.
Los ítems exploraron cuatro dimensiones principales: la normalización de la muerte como fenómeno natural, la conveniencia de una conciencia temprana sobre la finitud, la posibilidad de abordar el tema sin generar angustia y la formación docente específica en pedagogía de la muerte. Para el tratamiento de la información se recurrió a estadísticos descriptivos básicos, concretamente frecuencias absolutas y porcentajes, adecuados al carácter exploratorio del estudio y al tamaño muestral disponible.
RESULTADOS
Los resultados muestran, en primer término, un consenso claramente favorable a la normalización de la muerte en Educación Infantil. El 57,1% de los docentes se sitúa en la categoría de acuerdo y el 42,9% en la de totalmente de acuerdo, de modo que la totalidad de la muestra expresa una valoración positiva respecto a la conveniencia de integrar esta temática como fenómeno natural dentro del trabajo educativo.
En relación con la idea de que los niños deben ser conscientes desde edades tempranas de que la muerte forma parte de la vida, el 42,9% manifiesta estar totalmente de acuerdo y el 28,6% de acuerdo, mientras que el 28,6% adopta una posición neutral. Aunque persiste cierta cautela, el balance general sigue siendo favorable a una aproximación temprana y pedagógicamente mediada.
Respecto a la posibilidad de abordar la muerte sin generar angustia en los menores, el 42,9% de los participantes se muestra de acuerdo y el 28,6% totalmente de acuerdo; únicamente el 28,6% mantiene una posición neutral. Estos datos apuntan a que la mayoría del profesorado considera viable tratar la temática en el aula siempre que se disponga de enfoques metodológicos adecuados a la etapa.
El resultado más contundente aparece en la dimensión formativa. El 100% de la muestra expresa estar totalmente de acuerdo con la necesidad de recibir formación específica sobre pedagogía de la muerte. Esta percepción se ve reforzada por la valoración de la preparación previa: el 71,4% señala no haber recibido ningún tipo de formación y el 28,6% considera que la recibida ha sido escasa.
En conjunto, el patrón de respuestas revela una disposición favorable a la inclusión educativa de la muerte, acompañada de una percepción muy acusada de insuficiencia formativa. La ausencia de respuestas de desacuerdo en los ítems centrales respalda la consistencia interna del posicionamiento docente reflejado en este estudio.
DISCUSIÓN
Los hallazgos confirman que la pedagogía de la muerte es percibida por el profesorado como un ámbito legítimo de intervención educativa en la etapa infantil. Este resultado es coherente con la literatura que ha defendido la necesidad de superar el silencio curricular en torno a la muerte y de construir enfoques preventivos, normalizadores y emocionalmente cuidadosos (Rodríguez Herrero et al., 2019; Colomo et al., 2021).
De forma más concreta, el alto nivel de acuerdo con la normalización de la muerte y con su posible abordaje sin generar angustia coincide con los resultados obtenidos por Pérez Coll (2024) y por García Mullois (2025) en RIIDICI, donde también se identifican actitudes docentes favorables combinadas con una sensación de escasez metodológica. La convergencia entre estudios refuerza la idea de que el problema no radica tanto en la falta de sensibilidad del profesorado como en la falta de preparación sistemática.
Asimismo, la unanimidad observada en la demanda de formación específica debe interpretarse como un indicador especialmente relevante. No se trata solo de ampliar conocimientos teóricos sobre duelo o finitud, sino de dotar al profesorado de estrategias de comunicación, educación emocional, selección de recursos y coordinación con las familias. En este punto, la aportación de Pérez Coll (2025) resulta útil al situar la relación escuela-familia como un componente clave del acompañamiento educativo.
Finalmente, la referencia a Rabal Alonso y González Romero (2023) permite ampliar la interpretación de los resultados desde la formación docente. Si la inteligencia emocional y la resiliencia favorecen el afrontamiento de exigencias profesionales complejas, parece razonable defender que tales competencias también pueden fortalecer la seguridad pedagógica necesaria para abordar la muerte en el aula. Desde esta perspectiva, la formación en pedagogía de la muerte debería incorporar no solo contenidos y recursos, sino también trabajo explícito sobre competencias socioemocionales del profesorado.
Entre las limitaciones del estudio destaca el reducido tamaño muestral, que aconseja interpretar los resultados con cautela y en clave exploratoria. Aun así, el carácter homogéneo de las respuestas permite identificar una tendencia nítida y útil para orientar investigaciones posteriores con muestras más amplias y diseños comparativos.
CONCLUSIONES
El estudio permite concluir que existe una percepción docente ampliamente favorable a la inclusión de la muerte como fenómeno natural en Educación Infantil. La mayoría del profesorado considera adecuado abordarla desde edades tempranas y estima que puede hacerse sin provocar necesariamente angustia, siempre que se disponga de recursos y estrategias ajustadas al desarrollo infantil.
Junto a ello, la investigación pone de manifiesto una carencia formativa muy marcada. La unanimidad en la demanda de formación específica y la valoración negativa de la preparación previa convierten esta cuestión en el principal hallazgo del trabajo. En términos aplicados, ello sugiere la necesidad de incorporar la pedagogía de la muerte tanto a la formación inicial como a la formación permanente del profesorado.
En consecuencia, se propone avanzar hacia modelos de intervención que integren educación emocional, planificación didáctica, selección cuidadosa de materiales y coordinación con las familias. Solo desde un enfoque estructurado, preventivo y pedagógicamente fundamentado será posible normalizar la muerte en la escuela como parte de una educación verdaderamente integral.
REFERENCIAS
Colomo Magaña, E., Gabarda Méndez, V., Cívico Ariza, A., & Cuevas Monzonís, N. (2021). La pedagogía de la muerte en la formación inicial docente. Revista Electrónica Interuniversitaria de Formación del Profesorado, 24(2). https://doi.org/10.6018/reifop.471991
García Mullois, M. J. (2025). La educación sobre el duelo en Educación Infantil: percepción docente, estrategias y retos en el aula. Revista Internacional Interdisciplinar de Divulgación Científica, 3(1), 11-22.
Pérez Coll, M. (2024). Educación sobre la muerte en la primera infancia: percepciones docentes y necesidad de formación. Revista Internacional Interdisciplinar de Divulgación Científica, 2(1), 170-178.
Pérez Coll, M. (2025). Colaboración escuela-familia en el tratamiento del duelo infantil: percepciones docentes y estrategias de apoyo. Revista Internacional Interdisciplinar de Divulgación Científica, 3(1), 122-130.
Rabal Alonso, J. M., & González Romero, M. (2023). La influencia de la inteligencia emocional y la resiliencia en el desempeño académico de aspirantes a docentes. Revista Internacional Interdisciplinar de Divulgación Científica, 1(1), 245-257.
Rodríguez Herrero, P., de la Herrán Gascón, A., & Cortina Selva, M. (2019). Antecedentes internacionales de la pedagogía de la muerte. Foro de Educación, 17(26), 259-276. https://doi.org/10.14516/fde.628